8.1.12
El centro.
Soy quien no digo ser. Enamorado de quien muestra lo que es.
En el lugar donde la mayoría de la gente quisiera estar. Entre las tinieblas.
No las típicas tinieblas, entre las sombras de los que saben y no saben actuar,
de quien le sale natural ser uno mismo. Y observo a quién se le da mejor, quién
miente. Ellos ven cara a cara, yo a los lados con sus perfiles, ninguno lo que
hay en el centro. ¿Qué hay? Negro. No sólo negro, sino todos los colores. Todos
los colores se ven reflejados en el negro, demasiado peligroso. Especial por su
textura, como el cristal. Igual o más frágil, y triste. Como la oscuridad
rodeando la luna o la luna hundiéndose en la oscuridad. Pero… quién sabe, el
centro no se ve.
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Alicia M. Chicano
29.10.11
Como cuando...
Entras al cine después de mucho tiempo y piensas que el sonido está demasiado alto, te retumban los oídos, tu cuerpo vibra y tu corazón se acelera al compás de las escenas voluminosas o despampanantes, teniendo la necesidad de ponerte el cinturón de seguridad. Ida a otro mundo en un oscuro viaje. Y vuelta en un claro silencio efímero. Una mezcla de comodidad e incomodidad maravillosamente embriagadora.
En ese momento se llena tu pecho.
Te tumbas en la cama pensando que te pesa demasiado o que te duele y necesitas algo donde aplastarlo y sentir, o dejar de sentir, que se va a separar de ti en cualquier momento. La música entra dentro y se apodera de tu cuerpo, se complementa con el oxígeno de tus pulmones y forman un perfecto torbellino que espirarás y aspirarás una y otra vez con todas tus fuerzas como nunca lo has hecho.
Brillantes notas agrupan en un estrepidante ritmo muy de vez en cuando tus latidos con ese fotograma y esa banda sonora inolvidables.
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Alicia M. Chicano
22.9.11
Efecto nimbóptico.
Aquel que carece de triunfo, que no conoce la suerte, que sólo ha oído "conseguir" alrededor del círculo pero no dentro de él. Aprendió a esforzarse, seguir adelante, hasta que una vez lo dio todo y lo perdió. Poco a poco, lentamente y sin darse cuenta. Pasaban los días, la vida, pero no cambiaba nada. No podía hacer que cambiara porque seguía sin entender el significado de por qué el círculo estaba negro. Por qué nadie podía entrar en él o por qué le nublaba las oportunidades. Nubes, sólo podía sentir nubes oscuras. Temblando veía un cielo claro y bonito, precioso, al que acarició con su cuerpo; aunque ahora parecía no estar bajo él, sólo lo contemplaba lejano en un ínfimo punto... Sabía que existía, como los rayos de luz que esperaba cualquier día que llamaran a su puerta y dejara de cegar su vida con tinieblas para cegarlo con el sol. Que ciego igual, pero lleno de vida.
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Alicia M. Chicano
14.9.11
Solosol, el exterior de la vida.
Igual puedes pensar que el mar espera ansioso la puesta de sol para reencontrarse cada día con él, lo esconde recubriéndolo con un manto de oscuridad, uniendo el estrellado con el brusco oleaje opaco, y lo despide cada madrugada enfadado. Pero la luna observa noche tras noche su visita, deseando moverse del sitio y formar parte de sus juegos nocturnos. En secreto se siente como el mar, sin poder desplazarse; y a su vez despechada por el sol. Aunque sus labios y sus ojos no pueden evitar derrochar una demoledora fachada...
Lástima que sea únicamente un sueño del Sol, o una ilusión, al ver a la Luna juguetear alrededor de la Tierra, recorriendo mares, océanos, hielos y porciones pequeñas de polvo. Igual que compiten Fobos y Deimos de Marte, Ío o Calisto de Júpiter, Umbriel de Urano, Tritos de Neptuno y Caronte de Plutón. Al mismo tiempo, todos ellos se revuelven alrededor del Sol, pero no se divierten con él, sino entre ellos. Ahora él se siente despreciado, utilizado y despreciado, porque no se puede mover y girar con los demás. Pero más que eso, solo, se siente solo; aunque rostro nunca mostrará.
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Alicia M. Chicano
24.8.11
Estuntiner
Existe un momento especial: ya basta, te sitúas para levantarte pero te quedas quieta, con el cuerpo muerto. A punto de ponerte en acción de todas las cosas que tienes en mente, mirando a un punto fijo. A veces encorvada, con la boca abierta o los ojos muy abiertos pero pesados. Justo, justo en ese instante me gustaría ser otra persona y ponerme enfrente de mí para darme una hostia bien grande o una patada en toda la cara. Y entonces te das cuenta de que no eres feliz. O dejas de darte cuenta de lo feliz que eres.
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Alicia M. Chicano
10.7.11
Frío, caliente...

No sé si será por la falta de descanso o de comer, por lo que llevo bebiendo dos días, por el agotamiento físico y mental o por la muerte que me rodea; pero no me eres imprescindible como creía. Vivir la falta de vida, la incredulidad, el dolor plasmado en lágrimas y gritos, los consuelos, los sollozos, la preocupación, el fin… ni siquiera me ha hecho pensar en ti, cuando estos momentos te hacen pensar en la gente que más quieres. Veo punzado en mi mente todos esos ojos rojos, los labios intentando mantenerse tapiados, la garganta llena de angustia, las manos temblorosas apretando con todas sus fuerzas un pañuelo, ataques de ansiedad y de ira, bocas besando una piel blanca y helada; y sí que pienso en ti, pero ya es tarde. No lo hice en el momento, sino fríamente. Y ahora que te pienso, creo que debo seguir bebiendo.
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Alicia M. Chicano
7.6.11
Hielo translúcido.

¿Has visto alguna vez una cortina morir? Yo tampoco. Es porque ya están muertas. Colgadas, dejando su peso caer, con el alma en vilo, sufriendo el tiempo. Puede que no, no estén del todo muertas, sólo congeladas. Viendo la vida pasar, desvanecer; deseando que pases cerca y acaricies su piel para hacerle sentir que sólo está helada en aquel lugar.
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Alicia M. Chicano
20.4.11
Conversión ineludible.

Tiene piel de monstruo, corteza de escorpión, alma rebelde... Se levanta cuando el sol se pone y la luna se esconde como una quimera, y adquiere sus cualidades a lo largo de su vida: ojos grises de gato al acecho con pupilas blancas, plumas de erizo erizado, papilas de alquitrán, garras de nicotina, hocico mocosonoro, trasero esperpéntico y pies afilados. Encantador, más veces desencantador de ilusiones, quieto. Aparece, desaparece, vuelve, espira cactus, resoluciona.
Una cáscara de cristal a la que no te puedes acercar; pero si fuese posible, apoyaría mis manos en él, alrededor de mi cara, para que no reflejase en el punzado vidrio al intentar ver qué entra y sale de su maldito interior. Y, sobre todo, con la cabeza apoyada en su pecho y mis brazos rodeando su cintura, le suplicaría que parase de agarrar los suspiros nada más salir de mi garganta para retorcerlos con el fin de convertirlos en sollozos.
Hasta que mi verde deje de sobrellevarlo para verlo en el espejo.
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Alicia M. Chicano
17.3.11
La conciencia de mi subconsciente.
Un universo paralelo es donde no se pierde el tiempo, no hay amor, no hay sufrimiento por uno mismo. Miro por la ventana pasar las horas pensando en la dualidad, el ser humano o la fragilidad, sin saber el tiempo que pasa, pudiendo absorber mi perdida mente en una idea eligiendo tú el momento o el lugar. Nunca más con amor, porque el replanteamiento de aquel verdadero fusila cualquier futuro. Sin dolor por mis heridas y un cero absoluto en empatía real, pero totalmente involucrada en las historias cortas y ficticias por conservar el sentimiento, el pensamiento y la relación hacia el individuo.
¿Que cómo se llama? Es frialdad, independencia, corte de respiración, especulación, distracción, resentimiento, doble vida. Genialidad.
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Alicia M. Chicano
2.3.11
¿Buenas?
Buenas tardes por la mañana, buenas noches por la tarde y buenos días por la noche.
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Alicia M. Chicano
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